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Hay símbolos que creemos conocer porque hemos escuchado hablar de ellos durante años.

Leo es uno de ellos.

Con frecuencia se resume en unas cuantas palabras: liderazgo, creatividad, orgullo, brillo. Pero los símbolos rara vez pueden simplificarse en una lista de atributos. Son territorios.

Cuanto más tiempo permanecemos en ellos, más capas comienzan a revelarse.

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Esta colección no busca responder qué significa ser Leo.

Busca algo más interesante: comprender qué representa Leo como experiencia humana.

A lo largo de este material encontrarás distintas formas de acercarte a este símbolo. Algunas provienen de la astrología. Otras del tarot, la mitología, la psicología o la historia. Ninguna pretende tener la última palabra. Cada una aporta una perspectiva distinta para observar el mismo paisaje.

Antes de explorar un símbolo, es necesario reconocer las piezas que lo componen.

Hasta ahora hemos observado a Leo como un símbolo. A partir de este momento comenzaremos a recorrerlo como una experiencia.

El contenido que sigue no describe cómo es una persona Leo. Explora algunas de las preguntas, impulsos y desafíos que este símbolo ilumina en la experiencia humana. Porque, antes de convertirse en un signo del zodiaco, Leo representa un momento del desarrollo de la conciencia: aquel en el que comenzamos a descubrir quiénes somos y buscamos una forma auténtica de expresar esa verdad en el mundo.

Descubrir quién soy

Hubo un tiempo en el que no sabíamos quiénes éramos.

Antes de tener un nombre. Antes de reconocer nuestro reflejo en un espejo. Antes de distinguir entre “yo” y “los demás”. Habitábamos el mundo sin preguntarnos quién lo habitaba.

Sin embargo, llega un momento en toda vida en el que aparece una pregunta silenciosa. No suele formularse con palabras, pero comienza a orientar nuestras decisiones.

¿Quién soy?

No es una pregunta que se responda una sola vez. Nos acompaña a lo largo de la vida y reaparece cada vez que algo cambia: una pérdida, un nuevo comienzo, una vocación, una relación o una crisis. La identidad no es un destino al que llegamos, sino una conversación que nunca termina.

El falso espejo (Le faux miroir) es la obra pictórica más emblemática sobre este tema del artista belga René Magritte, pintada en 1928 y albergada en el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York.

👁️ Para observar

¿Recuerdas algún momento de tu vida en el que sentiste que estabas descubriendo quién eras, más que intentando cumplir las expectativas de los demás?

Expresarse

Toda identidad busca una forma de hacerse visible.

No siempre ocurre con palabras. A veces nos expresamos a través de una decisión, una obra, una conversación, la manera en que cuidamos a alguien o el trabajo que elegimos hacer.

Expresarnos no consiste en llamar la atención.

Consiste en permitir que aquello que vive en nuestro interior encuentre una forma de existir también en el mundo.

Quizá por eso Leo no solo habla de descubrir quiénes somos.

También habla del valor de mostrarnos.

The Art of Painting (also called The Allegory of Painting or The Painter in his Studio) is a famous 17th-century oil-on-canvas masterpiece by Dutch artist Johannes Vermeer.

👁️ Para observar

¿En qué momentos sientes que puedes expresarte sin intentar impresionar a nadie?

El deseo de ser visto

Ser visto es una de las experiencias más humanas que existen.

Desde la infancia buscamos una mirada que nos reconozca. No para sentirnos superiores, sino para confirmar que nuestra presencia tiene un lugar en el mundo.

El desafío aparece cuando comenzamos a creer que nuestro valor depende de esa mirada.

Leo nos recuerda que el reconocimiento puede ser un puente, pero nunca el fundamento de nuestra identidad.

Francesca Woodman: Portrait of a Reputation es un libro de arte y catálogo de exhibición coescrito por la curadora Nora Burnett Abrams y Drew Sawyer, publicado por Rizzoli Electa.

👁️ Para observar

¿Cuándo fue la última vez que dejaste de compartir algo por miedo a cómo sería recibido?

Crear

Cuando pensamos en creatividad, solemos imaginar un lienzo, un instrumento o una hoja en blanco.

Pero crear es mucho más que producir una obra de arte.

También creamos cuando iniciamos un proyecto, transformamos una idea en realidad, cultivamos un vínculo o encontramos una forma distinta de hacer las cosas.

Crear es dejar una huella.

Y quizá esa sea una de las formas más profundas de expresar quiénes somos.

👁️ Para observar

¿Qué actividad te hace perder la noción del tiempo porque sientes que, al hacerla, una parte de ti encuentra una forma de existir?

Jugar

Antes de crear con confianza, primero jugamos.

Jugando imaginamos, improvisamos y probamos posibilidades que todavía no sabemos si funcionarán. El juego es uno de los pocos espacios donde el error deja de ser un fracaso para convertirse en parte del descubrimiento.

Quizás por eso jugar no sea lo contrario de la seriedad.

Sino el lugar donde la creatividad aprende a respirar.

Fotografía de Helen Levitt

👁️ Para observar

¿Qué actividad despierta tu curiosidad, incluso cuando no tiene un objetivo claro?

A lo largo de este recorrido hemos descubierto que la identidad no se encuentra de una vez y para siempre. Se construye, se expresa, se transforma, crea y juega.

Quizá esa sea la primera enseñanza de Leo.

No invitarnos a convertirnos en alguien distinto, sino a habitar con mayor autenticidad aquello que ya somos.

Pero todo símbolo tiene más de un rostro.

Y es precisamente en esa tensión donde comienza nuestro siguiente recorrido.

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